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Nuestra sociedad, y nosotros mismos, existimos porque en algún momento dos seres humanos de genero opuesto decidieron, idealmente, unirse en matrimonio. De allí parte la célula fundamental de la sociedad que es la familia.

Anteriormente solía darse por sentado que las damas, al alcanzar cierta edad debían desposarse y entregarse a fomentar su nuevo hogar, y al cuidado de su esposo y los hijos que no tardaban en llegar.

En la actualidad el panorama ha cambiado, hoy en día las mujeres dan prioridad a su desarrollo profesional y satisfacción personal antes de decidirse a asumir el papel de esposas y madres.

Esta es la realidad, aunque al plantearlo de esta manera las actitudes parecieran ser polos opuestos, según cuentan quienes vivieron la primera época es solo cuestión de apariencias, pues aseguran que siempre desearon la libertad que hoy disfrutan, solo que las circunstancias no se la permitían.

Aunque hemos mostrado como ejemplo dos puntos distantes en el tiempo es importante recordar que entre ellos existen varias generaciones que le fueron dando paso progresivamente al cambio, y son precisamente las generaciones anteriores quienes de alguna manera, por su percepción de la época presente, influyen sobre la generación actual mostrándoles conceptos que tal vez no sean tan fácilmente asimilables en el presente.

Estos factores hacen que algunas personas se sientan fuera de lugar al encontrarse sin pareja a una edad en la que la generación de sus padres estaba casada y con hijos.

Varios factores influyen en esto, aparte de los mencionados anteriormente. Principalmente los seres humanos han aprendido a valorarse por si mismos, aumentando su confianza, seguridad, autoestima y su consciencia de merecimiento, y por esto son cada vez más conscientes de merecer algo mejor de lo que ya tienen.

Veamos un ejemplo. Una persona (hombre o mujer) luego de alcanzar ciertas metas (personales, profesionales o económicas) y desarrollarse internamente, se vuelve consciente de estar muy bien a solas, y que para estar con otra persona seria para estar mejor, de lo contrario prefiere continuar a solas.

El estar mejor con otra persona se plantea tanto desde el brindar como del recibir. Atrás quedo el tiempo en que el ser humano se sentía satisfecho exclusivamente recibiendo. Ahora se ha vuelto consciente de la satisfacción que otorga el regalarle a quien ama lo mejor de si mismo, pero eso sí, a alguien que lo sepa apreciar.

Una vez asimilado todo esto, el tener pareja deja de ser una supuesta necesidad para asumir su justa proporción de libre elección, asumiendo que nadie puede dar lo que no tiene y que el Amor termina donde la necesidad comienza.

Por otro lado, con el auge que afortunadamente ha tenido el deseo del ser humano de conocerse a si mismo, las personas tienen cada vez más claro lo que desean en la vida y no están dispuestas a conformarse con menos. Y esto no tiene nada que ver con comodidades materiales, por lo general lo que se desea en la vida es Paz, Amor y Felicidad.

Para quienes asumen la aventura de conocerse a si mismos, la soledad deja de existir, pues nos volvemos conscientes de contar siempre con la compañía de nuestro ser interno y nuestro creador, y aprendemos a disfrutar de estar "a solas conmigo mismo".

Este es un estado crecimiento interior que nos permite entrar en contacto con las realidades del alma y reconocernos como seres completos. En nuestra próxima entrega elaboraremos más al respecto.

En este sentido al evaluar los comentarios de la sociedad es importante establecer desde que ángulo se nos muestran y las percibimos. Aunque parezca lo mismo, no necesariamente lo es.

Una persona puede hacernos el comentario de que ya tenemos decenas y tantos años y aun no nos hemos casado y formado un hogar. La persona en cuestión tal vez haga su planteamiento desde lo que considera son los formalismos, mientras que nosotros tal vez lo percibimos desde lo que es nuestro bienestar integral.

Recordemos que los valores siguen siendo los mismos, el formar un hogar estable con una familia debidamente constituida continua considerándose deseable, solo que algunas personas le anteponen otras prioridades.

Prioridades que bien establecidas podrían favorecer el lograr esos ideales de una manera más completa, pues quien está mejor consigo mismo tiene necesariamente más para compartir con otros.

En la medida en que estemos mejor con nosotros mismos estaremos en mejores condiciones de compartir con otra persona en armonía y desde el sentido de plenitud que brinda el reconocernos como seres completos.

Según cultivemos nuestras cualidades internas, la belleza de nuestra alma comenzará a brillar refulgente y atraerá a nosotros un alma con suficiente afinidad como para permitirnos establecer una relación de pareja satisfactoria, que nos beneficie mutuamente ofreciéndonos terreno fértil donde experimentar en la mayor escuela de crecimiento personal que es la relación de pareja.

Las relaciones interpersonales son siempre propicias para aprender a convivir, pero solo en una relación de pareja, principalmente en el matrimonio y con los hijos, se aprende sobre los mayores niveles de Amor, entrega, servicio, altruismo, paciencia, tolerancia, confianza, respeto, cooperación y solidaridad entre otros.

Esta es una escuela que nos permite pasar de ser perfectos extraños y desconocidos a integrarnos al punto de desarrollar la intuición y percepción a niveles antes difícilmente imaginados. Y beneficiarnos de contar con un espejo que nos permite ver de forma amorosa aquellas áreas que necesitan de nuestra atención para mejorar, brindándonos a la vez todo el apoyo necesario para lograrlo.

El vivir en pareja nos ofrece la oportunidad de sorprendernos a nosotros mismos al permitirnos descubrir facetas de nuestra personalidad y capacidades que de otra manera, tal vez no habrían tenido la oportunidad de manifestarse.

Una persona que alcance ese nivel de desarrollo y tenga todo esto en claro puede fácilmente tomar una decisión acertada al momento de elegir si desea compartir su vida con otra persona, y con quien desea hacerlo.

Para poder establecer claramente cual es nuestra situación es importante plantearnos la razón por la cual estamos solos. Lo estamos porque simplemente no hemos conocido a esa persona con quien consideramos que podríamos alcanzar nuestros ideales en familia, o tal vez porque no nos atrevemos a asumir un "riesgo".

Desde este punto de vista la vida misma es un riesgo, solo de nacer corremos el riesgo de ser total plena y absolutamente felices, ¿Conoce a alguien que se resista a esto?

Le invitamos a compartir este sitio con alguien a quien aprecia, y a visitar nuestra tienda de regalos, donde encontrará artículos para regalar y regalarse.

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